Escribo desde la tensión.
Desde lo que no se dice del todo, pero empuja.
Mis historias no explican el mundo: obligan a mirarlo sin filtros.
Me interesa el punto exacto en el que una decisión deja de ser cómoda y empieza a revelar quién eres.
Trabajo la narrativa como un espacio cerrado —una jaula— donde los personajes creen tener control hasta que descubren que siempre estuvieron negociándolo.
Publico bajo seudónimo porque la obra importa más que el autor.
Lo visible es el texto.
Lo demás, sobra.